En G-33 intentamos aplicar las últimas tecnologías y metodologías disponibles en todos nuestros proyectos abiertos.

Por ello estamos implementando la metodología BIM en nuestros proyectos de edificación desde hace algún tiempo, tanto para proyectos de gran envergadura como para proyectos con una escala más comedida como una vivienda unifamiliar.

Pero, ¿Qué es la metodología BIM?

El acrónimo BIM, proviene del inglés, y tiene muchas acepciones, pero la más consensuada y común es “Building Information Modeling” que es una metodología de trabajo colaborativa para el diseño, simulación, y gestión de los proyectos de construcción. El objetivo principal es centralizar en un mismo modelo toda la información posible del proyecto de tal manera que se puede trabajar “contra el mismo modelo” todos los agentes intervinientes a lo largo de la vida útil del edificio, asegurando una perfecta trazabilidad.

Y, ¿Qué es el Lean Construction?

Es una metodología basada en la gestión de los procesos en los proyectos de construcción, siguiendo los principios de mejora continua y reducción del desperdicio mediante la colaboración continuada de todas las partes implicadas en el proceso, teniendo todos el mismo objetivo, definido por el cliente y enfocados en maximizarlo (para lo cual se realizarán controles de calidad del proyecto/obra/proceso contra el objetivo marcado).

Existen múltiples herramientas para hacer efectivo este sistema entre ellas el “Last Planner System” o el “Value Stream Mapping”.

¿Cómo aplicamos BIM+LEAN?

Como hemos comentado previamente es necesario marcar un objetivo claro por parte del cliente y trasladarlo a todas las partes implicadas en el desarrollo del proyecto. Generalmente, en proyectos de arquitectura los objetivos de los clientes suelen ser alguno de estos:

  1. Establecer un coste total de obra máximo
  2. Establecer la consecución de una certificación específica (LEAN/BREEAM/VERDE..)
  3. Definir unos plazos de proyecto o construcción específicos
  4. Maximizar la relación superficie construida/superficie útil.

Para ello, es fundamental el BIM ya que, al disponer de toda la información en un mismo modelo, nos permite introducir los parámetros que deseemos e ir comprobando (control de calidad en fase de proyecto) que a medida que avanza el proyecto se van cumpliendo los objetivos marcados por el cliente.

Caso práctico

Estas metodologías las hemos puesto en práctica en un proyecto de vivienda unifamiliar en Valladolid.

El cliente nos transmitió un objetivo claro de límite presupuestario, así como una calificación energética deseada. Para ello se han mantenido reuniones de colaboración con todos los agentes implicados en el proyecto, parametrizado el coste de ejecución material de los principales elementos constructivos, y la transmitancia térmica de toda la envolvente para que, a medida que el proyecto iba avanzando y se realizaban las diferentes propuestas arquitectónicas al cliente, poder comprobar que las dos exigencias solicitadas se cumplían.

Finalmente se llegó a una propuesta arquitectónica que cumplía con las necesidades espaciales y programáticas del cliente, a la vez que se daba cumplimiento a los requerimientos presupuestarios y de eficiencia energética comprobado gracias a la metodología BIM.