Dentro de nuestra labor como arquitectos, tenemos que saber de muchos campos y temas distintos, y dada la era digital en la que nos encontramos, también debemos aprender a programar e implementar la programación en el día a día de nuestros proyectos y tareas diarias para personalizar nuestras herramientas y procesos cotidianos para tratar de ser más óptimos.

Desde G-33 estamos implementando diversas rutinas de programación (básicas) de definición geométrica de edificios basada en parámetros de eficiencia energética o captación solar.

Hemos realizado un ejemplo de una torre de 11 plantas, situada en Valladolid, con base pentagonal. A través de la programación y asignando una serie de imputs como la localización, alturas, entorno, ángulo de giro, norte… hemos simulado con ayuda de un motor de inteligencia artificial que simula las múltiples variantes posibles, cual sería el giro óptimo de cada una de las plantas, para garantizar la máxima captación de radiación solar entre los meses de enero a junio.

Una vez nos establezca la mejor orientación de las fachadas para maximizar la radiación solar en los meses enero a junio, procederemos a parametrizar una serie de lamas orientables para que, podamos simular nuevamente en base a la radiación solar en los meses de verano, se dimensionen y orienten de la manera más óptima.

Sin duda, las nuevas tecnologías que quedan a nuestro alcance nos facilitan hacer proyectos cada vez más complejos, con mayor definición y estudios más profusos.

Nuestra arquitectura se basa en la búsqueda del confort de los usuarios de los edificios que proyectamos y en mejorar su calidad de vida mientras los usan. Todas estas herramientas nos permiten simular, con un grado de acierto bastante elevado, la radiación solar recibida en un periodo o día concreto, la iluminación natural, la variación de temperatura dentro de un mismo espacio, la incidencia acústica en las distintas estancias…y parametrizar la geometría en base a una búsqueda ideal del cumplimiento de todos los parámetros.